El seguro de vida es una póliza que garantiza a los beneficiarios una suma global en caso de fallecimiento del asegurado. Es una forma de prevención que ofrece apoyo económico a una unidad familiar en caso de que falle la principal fuente de ingresos.

En concreto, la póliza de vida consiste en un contrato que se estipula entre un particular y una compañía de seguros, en el que se especifica toda la información necesaria para la activación y finalización de la cobertura del seguro:

  • datos del tomador, del asegurado y del beneficiario;
  • el tipo de cobertura;
  • el capital que desea asegurar;
  • los métodos de pago y el monto de la prima;
  • la duración de la póliza.

Cuánto cuesta un seguro de vida

               El coste del seguro de vida (prima) se establece en base a diferentes factores, siendo los más relevantes la edad, el capital garantizado, la profesión del asegurado así como las garantías contratadas. Es importante tener en cuenta que la prima es directamente proporcional al capital asegurado, por lo que con una oferta por un capital y prima determinados, podemos calcular el coste con un capital diferentes con una simple regla proporcional.

               Podrían producirse variaciones en la prima en caso de existir alguna patología previa que la compañía determinara asegurar mediante el cobro de una sobreprima (recargo sobre la tarifa base). Dichos recargos también pueden producirse por el aseguramiento de algunas actividades deportivas consideradas agravadas (deportes de motor, alta montaña, etc.). 

Tipos de seguro de vida

Temporal Anual Renovable, o de Prima Periódica

               El tipo de seguro de vida más habitual. Es un seguro en el que la prima se establece en base, entre otros factores, sobre la edad del asegurado, por lo que a medida que la póliza se va renovando año a año y el asegurado cumple años, la prima aumenta.

Tarifa Plana

               Otro tipo de seguro de vida en el que en base a la edad del asegurado se establece una prima anual invariable en cada renovación. Se trata de una opción menos habitual que la de Prima Periódica y en todo caso no destinado a asegurados más jóvenes.

               Además podemos encontrar otros seguros más recientes en el mercado como los de Incapacidad, destinados a aquellas personas que desena cubrir una posible invalidez sin necesidad de asegurar un capital elevado de fallecimiento.

Qué cubre un seguro de vida

               La garantía principal del seguro de vida es el Fallecimiento por Cualquier Causa. Como garantía optativa y en nuestra opinión la vemos como de contratación “obligatoria” se asegura la Incapacidad Permanente y Absoluta (situación física o psíquica, e irreversible del asegurado, a consecuencia de accidente o enfermedad, que le haya producido una total y permanente inhabilitación para el desempeño de cualquier servicio retribuido por cuenta ajena o actividad profesional autónoma sujeto a lo establecido en cada momento por la normativa de la Seguridad Social). Existen otras garantías optativas que aseguran el pago del doble o el triple del capital contratado en caso que la contingencia se produzca por un accidente (doble capital) o un accidente de circulación (triple capital).  

Cómo funciona un seguro de vida

               El seguro de vida se contrata en base a la información facilitada por el asegurado: fecha de nacimiento, profesión, capital asegurado y garantías. Una vez contratada y determinada la prima (coste del seguro), la póliza, como cualquier otra, se renovará anualmente de forma tácita salvo que el tomador solicite la anulación con un mes de antelación a la fecha de renovación de la póliza. Por lo general en los seguros de vida de prima periódica (los más habituales) la prima se incrementa cada año al ser la edad del asegurado superior o en caso de tener contratada la revalorización del capital asegurado.

Beneficios de un seguro de vida

               El seguro de vida es una herramienta de previsión. Permite garantizar el bienestar futuro y la disminución de ingresos en caso de una contingencia cubierta en póliza. La pensión de viudedad disminuye en aproximadamente un 50 % frente a la última base de cotización, por lo que en caso de no disponer de un seguro de vida y tener que afrontar una situación trágica por la pérdida de una vida las dificultades futuras se acrecientan, debiendo afrontar los mismos gastos fijos con unos ingresos inferiores.

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